¿ESCUELAS EN CASA?

El presente artículo le pertenece a Hugo Díaz (planificador de la educación, especialista en el estudio y evaluación de políticas educativas) publicado en su blog "http://politicasdeeducacion.educared.pe". El tema es muy interesante y que a todos los maestros nos debe hacer reflexionar sobre nuestra labor en la escuela.

Hace pocas semanas apareció un artículo en el diario El Mundo de Madrid cuyo título era: "La escuela en casa". Describe la tendencia que ya desde hace más de tres décadas se observa en el mundo desarrollado y en desarrollo de padres de familia que prefieren, por razones religiosas o porsalirse de la convencionalidad, educar a sus hijos en sus casas y no en la escuela. John Holt, uno de los profesores de estas escuelas en casa y autor de "Enséñate a ti mismo", sostiene que los niños son aprendices natos, y que los exámenes, las notas y hasta los mismos profesores no sirven más que para inhibir esa capacidad natural que muchas veces se acaba perdiendo. La mejor escuela, a su entender, está fuera de las aulas, y los mejores tutores son los padres, que más que enseñar deberán alimentar la curiosidad de sus hijos.

Ello es ratificado por padres que van descubriendo que muchas habilidades, como la lectura, los niños las van aprendiendo casi por sí solos, de igual manera como empezaron a hablar o a dar sus primeros pasos.

El movimiento de las escuelas en casa crece a pesar que las leyes en los países desarrollados son muy estrictas respecto de la obligación de enviar a sus hijos en edad escolar a un centro de enseñanza. Los padres que incumplían esa obligación podrían estar sujetos a sanción penal; incluso retirarles la custodia del hijo. Hoy en día las escuelas en casa están reconocidas legalmente en los cincuenta Estados norteamericanos y cuentan con muchas organizaciones que las apoyan; incluso las escuelas convencionales pueden poner a disposición de los niños que participan de este modelo de enseñanza de recursos de aprendizaje como la biblioteca. Otros países como Austria, Canadá, el Reino Unido, Hong Kong, Japón y Egipto son parte de los pioneros de esta tendencia y en Francia acaba de ser legalizada esta forma de instrucción.

El artículo del diario El Mundo describe la experiencia de Chester, Lucas y Craig, niños de Nueva York, de aproximadamente ocho años de edad, que no tienen la más remota idea de lo que es el colegio. Ellos forman parte de una red de niños sin escuela que en los Estados Unidos se calcula en 1.5 millones, equivalente a la matrícula en el Estado de Nueva York. Como ellos los hijos de actores famosos como John Travolta y Debra Winger se han sumado a este modelo de educación de sus hijos que además ha merecido el reconocimiento de la prestigiosa Universidad de Harvard, que permite el ingreso de estudiantes que han desarrollado sus aprendizajes básicos en las escuelas-casa. A ella se están sumando otras universidades. Lo sorprendente es que estos niños obtienen en los exámenes de ingreso puntajes por encima del promedio.

La metodología de aprendizaje es diversa, flexible y con una jornada diaria de trabajo desarrollada sin prisas. En las primeras horas se combinan actividades de gimnasia, lectura, arte, juego...; en las tardes, actividades de grupo con otros niños que siguen el mismo sistema de escuelas casa; por ejemplo, ir a la piscina, participar en un taller de arte, visitar una vez a la semana un museo o ir a una obre de teatro, asistir a un partido de béisbol. En unos momentos el énfasis está en las actividades de lecto escritura, en otros de matemática, ciencias u otra área formativa. Algunas actividades de aprendizaje, como las de matemáticas y ciencias, pueden desarrollarse en pequeños grupos, a cargo de un profesor. No todos los padres se interesan por que sus hijos ingresen tempranamente al uso de las nuevas tecnologías para aprender; prefieren hacerlo luego que aprendan otras habilidades.

Muchas editoriales ofrecen, vía la Internet, variado material especialmente diseñado para esta modalidad no convencional de estudios.

Una de las principales razones por la que los niños desescolarizados prefieren las escuelas en casa es por lo agotador del trabajo en las escuelas. Preguntado Chester sobre si le gustaría ir a la escuela en algún momento no descarta la idea, pero considera que no por todos los días pues sería muy cansado. Otra joven, Cristina Lloyd, de 20 años, que estuvo en el colegio hasta los ocho años, señala que no guarda mal recuerdo de las clases, pero que con el cambio, empezó a aprender mucho más rápido. Su padre, que es ingeniero, decidió trabajar menos y ayudarla con las ciencias. Como le quedaba bastante tiempo libre, participó de voluntaria en la iglesia, en un hospital y en una asociación ecologista. Ahora estudia Biología en la Universidad de Maryland. Superó con creces el examen de ingreso, y también el de socialización:

Una pregunta que surge es sobre la capacidad de adaptación que tengan los chicos que estudian en las escuela en casa. Según Cristina, no hay ningún problema de adaptación pues cuando niña siempre estuvo rodeada de chicos y chicas de su edad; la única diferencia es que el punto de encuentro era siempre fuera de la escuela.

Para Patricia Lines, asesora del Departamento de Educación,"Estamos asistiendo a la reinvención de la idea de escuela. Nos encontramos a las puertas de una educación más abierta, mucho menos rígida, con infinitas posibilidades de aprendizaje fuera del sistema". En la comunidad española de Almería también está Gabriel, que desarrolla su aprendizaje a través de la Internet.

Los padres que optan por esta opción desea que sus hijos crezcan lejos del rigor académico de las escuelas, que aprendan a su ritmo y sin competitividad, que sacien su curiosidad leyendo, explorando un museo, empapándose de naturaleza... Asimismo, que tengan derecho al juego.

"No entiendo cómo a un niño de ocho años se le puede forzar a sentarse seis horas en un pupitre. Tampoco me explico por qué se les bombardea con deberes, por qué se les obliga a memorizar conocimientos inútiles, por qué no se les deja ni cinco minutos a solas con su imaginación. Yo creo que un niño, a esta edad, aprende sobre todo a través de la intuición y del juego. Por eso he decidido no llevar a Chester al colegio".

Isabella Schwartz. Madre del niño Chesther.

En América Latina las escuelas en casa son todavía un movimiento muy incipiente. En Chile empiezan a darse algunos casos, pero como dicen varios de los padres que participan de esta experiencia, las sociedades cambian como también las formas y espacios para aprender. No hay nada que los niños de los programas desescolarizados no desarrollen que los que van a una escuela. Eso sí la clave está en la dedicación que los padres dediquen a la educación de sus hijos. Algunos reducen sus horas de trabajo pero dicen que ese sacrificio es enormemente recompensado.

¿Cuándo llegará este movimiento al Perú? ¿Estamos lejos o cerca de ello? ¿Un movimiento como el de las escuelas en casa no debería llevar a una reflexión más amplia sobre el futuro, la eficacia y pertinencia de lo que ofrece la escuela convencional? ¿Qué implicancias tiene en el ejercicio de la docencia?

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