Iniciar la escolaridad antes de los 7 años es perjudicial

En el Perú, los niños comienzan su educación formal a los seis años de edad. No obstante, una de las problemáticas que se presentan al finalizar un año e iniciar otro es la fecha límite para la matrícula de estudiantes que hayan cumplido años al 31 de marzo del año lectivo a cursar. Lo cual lleva a que el Estado termine por ceder a la presión de los padres de familia y de las fuerzas políticas, cuyas acciones están más motivadas por intereses personales que sustento científico, logrando la inscripción de niños menores de seis años al primer grado de primaria.

David Whitebread, experto en desarrollo cognitivo de la universidad inglesa de Cambridge y otros 129 expertos firmaron un manifiesto "Too Much, Too Soon" en The Daily Telegraph en el 2013, abogando por una prolongación de la etapa preescolar basada en el juego y un retraso del inicio de la escolarización formal en Inglaterra hasta la edad de siete años (en línea con otros países europeos que actualmente disfrutan de los niveles más altos de rendimiento académico y bienestar de los niños). 
Este es un breve resumen de las conclusiones de la investigación que apoya un comienzo más tardío de la educación formal. Estas conclusiones tienen en cuenta la contribución del juego en el desarrollo de la capacidad de aprendizaje de los niños y las consecuencias de iniciar el aprendizaje formal a la edad de cuatro o cinco años de edad.

Hay varias líneas que apuntan a la importancia del juego en el desarrollo de los niños pequeños y el valor de un largo periodo de aprendizaje lúdico antes del inicio de la educación formal. Las cuales, surgen de estudios antropológicos, psicológicos, neurocientíficos y educativos. Así pues, Los estudios antropológicos de los juegos de niños en las sociedades de cazadores-recolectores existentes, y los estudios de psicología evolutiva del juego en las crías de otras especies de mamíferos, han identificado el juego como una adaptación que se desarrolló en los grupos sociales humanos muy pronto. Lo cual permitió a los humanos convertirse en grandes aprendices y solucionadores de problemas. Además, estudios neurocientíficos han demostrado que la actividad lúdica conduce al crecimiento sináptico, particularmente en la corteza frontal, la parte del cerebro responsable de todas las funciones mentales superiores exclusivamente humanas. 

En el área de la psicología experimental y de desarrollo, los estudios también han demostrado de forma consistente el aprendizaje superior y la motivación que surge desde lo lúdico, a diferencia de instrucción, en los distintos enfoques de aprendizaje en los niños. El juego apoya el desarrollo temprano de los niños en las habilidades de representación simbólica, incluida la alfabetización, con más fuerza que la instrucción directa. El juego físico, de construcción y social ayuda a los niños a desarrollar sus habilidades de "autorregulación" intelectual y emocional, habilidades que han demostrado ser cruciales en el aprendizaje temprano y el desarrollo. Quizá lo más preocupante sea que unos cuantos estudios han documentado la pérdida de oportunidades de juego para los niños durante la segunda mitad del siglo XX y han demostrado una clara relación con el aumento de los indicadores de estrés y problemas de salud mental. 

Dentro de la investigación educativa, una serie de estudios han demostrado los mejores resultados académicos, de motivación y bienestar en los niños que habían asistido a programas preescolares basados en el juego espontáneo. Un estudio en particular de 3.000 niños de toda Inglaterra, financiado por el propio Departamento de Educación, mostró que un período prolongado de educación pre-escolar basado en el juego era una ventaja para los niños de familias desfavorecidas. 

Los estudios han comparado los grupos de niños en Nueva Zelanda que comenzaron las lecciones formales de alfabetización en las edades de 5 y 7 años. Sus resultados muestran que la introducción temprana de los enfoques de aprendizaje formal de la alfabetización no mejora el desarrollo de la lectura de los niños, e incluso puede ser perjudicial. A la edad de 11 años, no hubo diferencias en el nivel de habilidad lectora entre los dos grupos, pero los niños que comenzaron a los 5 años habían desarrollado actitudes menos positivas hacia la lectura, y mostraron peor comprensión de textos que los niños que habían comenzado más tarde. 

Este conjunto de evidencias plantea serias e importantes cuestiones en relación al sentido de la marcha de la política de educación temprana de la niñez en todo el mundo. En interés de los logros académicos de los niños y su bienestar emocional, el gobierno del Perú debería desestimar la ley publicada hace algunos días que permite la matrícula al primer grado de niños que hayan cumplido seis años al 31 de julio del año 2017. Por el contrario, debería preocuparse por fiscalizar las escuelas que en lugar de propiciar el desarrollo de los niños a través del juego, los agobian con tareas y actividades de tipo instruccional durante los tres, cuatro y cinco años.


Este artículo es una adaptación de: http://www.toomuchtoosoon.org/uploads/2/0/3/8/20381265/school_starting_age_-_the_evidence.pdf 

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