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Pautas a seguir para animar a la lectura en Secundaria

diciembre 03, 2019
La costumbre señala que los profesores de lenguaje y literatura (Comunicación) tenemos que mandar en nuestra aula al menos tres libros de lectura al año. Esto debemos asumirlo como un compromiso profesional con dos objetivos: fomentar la lectura y estimular el acercamiento al patrimonio literario (clásico o actual).
También podemos olvidarnos de los libros y decidir que los alumnos ya leerán por sí mismos; en ese caso, deberíamos al menos garantizar los mencionados objetivos a través de otras actividades, si las hay. Debo decir que esta última opción me parece arriesgada, ya que estimular la lectura alejado de los libros es complicado y mucho más difícil resulta acercarse a la literatura sin leer obras literarias o fragmentos relevantes. Por tanto, me incluyo entre los que asumen como compromiso 'mandar' la lectura de libros en mi asignaturaAhora bien, si quiero formar lectores, he de pedir lectura, no resúmenes ni exámenes. Un lector no es un redactor de resúmenes, ni un descargador compulsivo de trabajos de internet, ni tampoco un memorizador de detalles para responder a un control de lectura. Leer en el aula es acompañar en la lectura, iniciar con los alumnos un libro, preguntarles por dónde van, qué les está pareciendo, si les aburre, si les emociona... La lectura para los lectores que empiezan es una aventura en la que a menudo necesitan el apoyo y la complicidad de alguien que haya recorrido esos pasos. El resultado final no debería ser nunca un castigo, es decir más trabajo, sino un premio, el reconocimiento al esfuerzo, la oportunidad de dar voz a las dudas y las impresiones. Lecturas que pueden ser muy diversas, tanto en el tema, el género o el nivel. Lecturas sencillas y divertidas, lecturas con trasfondo moral o ético, lecturas puramente literarias…
Afortunadamente, creo que los autores de literatura juvenil actual -en su mayor parte- se han dado cuenta de que lo que importa es ofrecer una buena historia y contarla bien y huyen de la moralina de otros tiempos. Cumplen su papel de crear hábitos lectores, algo fundamental en una cultura con predominio absoluto de lo audiovisual. Y ahí entramos los profesores, quienes, por comodidad o por seguir fielmente los dictados de los currículos oficiales, asumimos que las lecturas son un ejercicio más del libro que hay que ofrecer a bulto para todos los alumnos y con la misma exigencia final: un trabajillo o un dossier. El alumno se siente estafadopues piensa que la novela es solo la excusa para hacerle leer, escribir o pensar. Como el perro de Pavlov, a partir de aquí, asocia la lectura con la exigencia de tener que esforzarse al final, en un laberinto de disquisiciones y ejercicios sin mucho sentido, tareas que matan el posible goce que hayan podido obtener con una lectura relajada. Es posible que el alumnado renuncie al placer de leer por leer para no tener que someterse a esos trabajos estándar en los que hay poco espacio para la impresión personal (pocos se atreven a poner por escrito lo que de verdad sienten después de leer un libro: prefieren copiar opiniones generales y poco comprometidas para no dar la nota). Obligar, de manera general, a los consabidos resúmenes y trabajos sobre el libro, es cuestionar a priori el acto de lectura, bajo la amenaza de pillar y castigar a quien no cumpla. Los alumnos no lectores acaban copiando los trabajos con mayor o menor destreza, mientras los buenos lectores se resignan al suplicio de justificar su lectura con estrategias convencionales que usan a diario en todas las materias (el esquema, el resumen, etc.).
Vistos todos los inconvenientes, ¿cuál sería el camino ideal para enfocar la lectura en el aula?
Sigo pensando que la solución son los Planes Individualizados de Lectura, con un seguimiento personalizado de los niveles de lectura, de los intereses y del currículo lector de cada alumno. Mucho trabajo, claro. Habría que establecer unas plantillas en las que se plasmasen las lecturas de cada alumno y que esos documentos se gestionasen desde el Departamento de Lengua (incluso con la posibilidad de articular estrategias conjuntas en las comunidades bilingües), para que los alumnos fuesen realmente progresando a lo largo de toda la etapa educativa en sus competencias lectoras y literarias. No hablaríamos de que tal o cual novela es una lectura de un determinado grado, sino de novelas de mayor o menor madurez en una determinada escala de competencia lectora. Otra opción es seleccionar unas lecturas variadas para un grupo y dedicar tiempo en clase a leerlas y comentarlas, como en un club de lectura, con tertulias abiertas al final. Eso exige también que los docentes estén formados tanto en estrategias de fomento de la lectura como en la oferta de títulos para todos los niveles. Lo primero requiere que exista una formación inicial, hasta ahora casi inexistente, para que los profes superen esa idea de que solo un resumen o un control son los instrumentos más fiables de evaluación de la lectura. Para estar al día en la oferta de lecturas hace falta conocer los catálogos editoriales y estar presente en las redes docentes del gremio. Nada mejor que un profe que ya ha trabajado una lectura en el aula, y al que le ha funcionado, para recomendar estrategias de éxito. Menospreciar la literatura juvenil como si fuesen lecturas de segunda categoría es uno de los grandes errores del oficio, porque, para mí, es impensable fomentar la lectura de Literatura con mayúsculas si antes no hemos afianzado los hábitos lectores con novelas juveniles. Puede haber cinco o diez alumnos lo suficientemente maduros como para leer a escritores clásicos. El resto sufrirá lo indecible para avanzar línea a línea entre palabras que desconoce en un cincuenta o sesenta por ciento. Será como lanzarlos al océano sin que sepan nadar, pues el hábito lector es costoso de adquirir y solo se alcanza con la práctica y con el deleite en esa actividad. Así ¿a quién se le ocurriría organizar un cumpleaños de niños en un selecto restaurante de comida japonesa? ¿al mismo que los llevaría a ver la última película de cine francés en lugar de la última entrega de la saga Pixar? Y cuando acabasen de ver la película ¿tendrían que hacer un pequeño trabajo con el argumento, el análisis de los personajes y la opinión personal? Todo a su debido tiempo ¿no?
De modo que, cuando abordes la lectura en el aula, pienso que, por un lado han de ir los contenidos del área, con su teoría, su historia de la literatura (la justa y necesaria, a ser posible) y sus estrategias de comprensión y expresión, y por otro, el fomento de la lectura, ligado únicamente al placer de leer. Incluso, asumiendo la existencia de alumnos que, por carecer de hábitos, habrán de comenzar por algunos de los libros juveniles más vendidos. Cuando lleguen a un nivel superior, si hemos hecho bien la faena, podrán disfrutar de la literatura y quizá también de una película de autor.
Adaptado por Fredd Tipismana
Texto original de Toni Solano:

Libib: crea el catálogo de tu biblioteca personal de forma fácil y sencilla.

noviembre 25, 2019
Libib es un servicio que nos permite crear y compartir nuestro propio catálogo de libros (incluso puedes crear un registro de los videojuegos, películas y música que tenemos). Además, dispone de un potente sistema de búsqueda de títulos de todo tipo, además de poder introducir estos con tan sólo escanear un código de barras. Al mismo tiempo, en las nuevas entradas que llevemos a cabo en nuestra librería personal, podremos crear etiquetas o adjuntar notas en las que, por ejemplo, especificamos dónde tenemos guardado el libro en formato físico o digital, o si se lo prestamos a algún amigo.


Los desarrolladores ofrecen una modalidad estándar que es GRATIS y probablemente la que la mayoría de la gente necesita. Esta opción nos permite crear hasta 100 bibliotecas diferentes, cada una de ellas con hasta 5.000 elementos. Así también, cuenta con un aplicativo móvil con lo cual hace la tarea de crear y compartir mucho más fácil.

Por último, todas los catálogos tienen una "url personalizada" como se muestra en el siguiente ejemplo:


Sin duda es una buena alternativa para docentes, estudiantes o todo aquel que ame los libros. Te dejamos un video que puede absolverte muchas dudas.

Google Family Link: ayuda a tus hijos a hacer un uso adecuado del smartphone

noviembre 04, 2019
Aunque en esta página estamos a favor de la idea que los menores de 14 años no deben tener smartphones. Lo cierto es que, en la realidad, muchos niños tienen un celular o móvil propio. No obstante, y si este es el caso, es responsabilidad de los padres ejercer el control y monitoreo de lo que sus hijos hacen cuando se conectan a la red a través de estos dispositivos personales.

Google Family Link es una app que permite tener un control casi total de lo que los niños instalan en el celular, vigilar su horario de uso e incluso "mirar dónde están". Funciona para dispositivos Android o iPhone. Es gratuita y está pensada para niños y adolescentes menores de 13 años, con el objetivo de crear "hábitos digitales saludables", según Google.


¿Qué te ofrece esta aplicación?
  • Informes de actividad que te muestran cuánto tiempo pasan tus hijos con sus apps favoritas. 
  • Aprobar o bloquear las aplicaciones que sus hijos descarguen online, o agregar directamente las que ellos consideren adecuadas.
  • Vigilar el horario de uso: Tú decides el tiempo adecuado para tus hijos.
  • Bloquear de manera remota cada vez que sea necesario tomarse un descanso
  • Saber dónde se encuentran tus hijos dondequiera que estén, siempre y cuando lleven sus dispositivos con ellos
  • Recibir notificaciones si el niño busca ciertas palabras clave, como "pornografía".
  • Bloquear y desbloquear las páginas que pueden ver los niños de manera remota y en tiempo real.



Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-45587373

Aceptados (Ver Película - Español Latino) - Incluye Ficha de Análisis

octubre 23, 2019
Dirigida por Steve Pink, Accepted (Aceptado / Admitido) es una película de comedia del género “humor universitario” estrenada en 2006 que nos sumerge en las presiones y obstáculos que presentan un grupo de jóvenes para insertarse en el elitista y homogeneizador sistema educativo de Estados Unidos. 

La historia inicia con el rechazo sistemático que Bartleby Gaines (Justin Long) sufre en su intento por ingresar a la universidad. A este problema en apariencia aislado se le sumarán un grupo de sus amigos con los cuales planean una solución a la estigmatización social que ello les produce: ser admitido en una universidad que ellos mismos inventen. Cientos de estudiantes formaran esta universidad “ilegal” sin saberlo, y darán a los protagonistas las evidencias para su crítica social: la segregación social de las minorías y la constitución de las élites dominantes son avaladas por el Estado mediante títulos académicos. 

Una película que podría pasar como una más de las típicas comedias americanas, pero que gracias a un guion aceptable y un tema relevante para nuestros estudiantes; puede ser objeto de análisis y reflexión.




Descargar aquí FICHA DE ANÁLISIS de la película ACEPTADOS para trabajar con los estudiantes


Fuente: Fain Bulba, I. (2015). Accepted: cuestionando a la educación. Retrieved 23 October 2019, from http://www.laizquierdadiario.com/Accepted-cuestionando-a-la-educacion

CLASS-MON: un complemento para fomentar la autoavaluación y la autoregulación de los estudiantes

octubre 14, 2019
CLASS-MON, un complemento para hojas de cálculo de Google Sheets que ayuda a los profesores a identificar las dificultades de los estudiantes. Está especialmente pensado para el trabajo por proyectos, pero se puede usar también en asignaturas con otras metodologías.

Ha  sido realizado dentro del programa de innovadores certificados de Google for Education, por Jaume Feliu (@jfeliua) y mentorizado por Nay Belaunzarán (@NayBelaunzaran).

¿En qué consiste?

El profesor introduce una lista de actividades que los estudiantes deben realizar y CLASSMON crea automáticamente un formulario con todas las actividades y las siguientes opciones de respuesta:
  • No realicé la tarea.
  • Realicé la tarea pero con muchas dudas.
  • Realicé la tarea pero con algunas dudas.
  • Realicé la tarea y creo que lo entendí.
Cuando un estudiante termina una actividad, responde al formulario. Inmediatamente, el
profesor puede ver las dificultades de los alumnos y puede detectar las actividades más complicadas. Así también, los alumnos pueden ver sus respuestas y la evaluación del profesor.


¿Por qué muchas mujeres no optan por carreras STEM?

octubre 06, 2019

Durante el siglo pasado, la reducción de las diferencias de género en la participación en el mercado laboral y los resultados educativos han sido impresionantes, hasta una reversión de la brecha en el logro escolar en muchos contextos.

En la mayoría de los países que conforman la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), las mujeres con educación superior superan en número a los hombres; no obstante, son por mucho la minoría en campos altamente remunerados como la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM)

Las perspectivas de cambio no son optimistas teniendo en cuenta que, en promedio, menos del 5 % de las niñas de 15 años planean buscar una carrera en estos campos en comparación con alrededor del 20 % de los niños según los datos de PISA de 2015.

Según el estudio realizado por Michela Carlana del Harvard Kennedy School y el IZA institute of labor economics, la cultura y el condicionamiento social tienen un fuerte impacto en el desarrollo de habilidades y opciones de educación. Así pues, un tercio de la brecha de género en el desempeño matemático creado durante la escuela puede explicarse por los estereotipos implícitos del maestro.

Las chicas, especialmente las de condiciones desfavorables, se quedan atrás cuando se les asignan maestros con estereotipos que asocian las matemáticas como ciencia para machos (hombres) y literatura para hembras (mujeres). Por el contrario, los chicos, el grupo que no tiene habilidades estigmatizadas en términos de rendimiento matemático, no se ven afectados por el sesgo del maestro.

La Influencia de los estereotipos de los docentes es lo que induce a estudiantes hacia una determinada orientación vocacional. Además, fomentan bajas expectativas sobre la propia capacidad y conducen a un bajo rendimiento en dominios de tipo masculino. De hecho, es más probable que las niñas se consideren malas en matemáticas al final de la escuela secundaria si se les asigna un maestro con ideas parcializadas; incluso si controlamos la medición de sus habilidades a través de exámenes estandarizados.

Una forma de luchar contra las consecuencias negativas que producen los estereotipos es aumentar la autoconfianza de las niñas en matemáticas o proporcionar alternativas de modelos a seguir; donde la exposición a las mujeres líderes debilita los estereotipos de género en el hogar y en las esferas públicas.

Adaptado y traducido por Fredd Tipismsna



Fuente: Michela Carlana, Implicit Stereotypes: Evidence from Teachers’ Gender Bias, The Quarterly Journal of Economics, Volume 134, Issue 3, August 2019, Pages 1163–1224, https://doi.org/10.1093/qje/qjz008

¿Por qué los docentes deben tener buena ortografía?

septiembre 17, 2019
Un escaso hábito lector o una deficiente formación ortográfica resaltan entre las primeras causas. Otras personas culpan a las redes sociales. Otros aluden a causas tan disímiles como la falta de atención, o la dislexia… Sin embargo, ninguna de esas razones explican que el fenómeno exista precisamente en los docentes.

Se podría afirmar que el problema radica en que los profesores no reciben suficiente formación (inicial) en gramática, ni en ortografía. O que en realidad no tienen una cultura lectora que mejore la forma en que nos enseñan el idioma materno. Lo cierto es que enseñar ortografía es fundamentalmente el dominio de ciertas reglas ortográficas, que al ser comunicadas fuera de contextos comunicativos (como afirma el Enfoque Comunicativo Textual) se aprenden superficialmente. (1)


El dominio razonable de la ortografía para el maestro


Un dominio razonable de la ortografía es como una buena presencia personal o unos buenos modales en la mesa: nos proporciona credibilidad, confianza y capacidad comunicativa. Asimismo, la falta de soltura en el manejo de las haches, las comas o las tildes nos resta poder no solo para transmitir nuestros propios mensajes sino para calibrar el alcance y las implicaciones ocultas de los que recibimos.

Estos factores se multiplican positiva o negativamente en el quehacer propio de cualquier educador y, muy especialmente, en el de un maestro. Un maestro que domina el arte de escribir, que sabe el modo de resolver con rapidez y eficacia las dudas lingüísticas con que se encuentra, que se siente consolidado en un edificio que construye diariamente con sus palabras habladas y escritas… ese es un maestro que transmitirá amor por el trabajo bien hecho, respeto por el esfuerzo humilde en pos de un perfeccionamiento sensato, aprecio hacia la comunidad lingüística en que se encuadra el discurso personal.

Sin embargo, un maestro que escribe mal sin saberlo es como el que enseña a disparar con una escopeta de feria pensando que tiene en sus manos un [fusil]. El primer afectado es el alumno, pero el segundo es el centro escolar: pocas cosas hay tan decepcionantes y desalentadoras para unos padres que descubrir faltas de ortografía en los comunicados dirigidos a ellos por el tutor de sus hijos. Con razón afirmaba un especialista en comercio digital que los errores ortográficos en su página web pueden costarle a una empresa unas pérdidas abrumadoras.

En el caso de los maestros, las pérdidas son en primer lugar para sus alumnos y, a largo plazo, para toda la sociedad, que sufre un deterioro irreparable en términos de confianza social, capacidad comunicativa y credibilidad.

Es cierto que hay quien llega a presidente del gobierno escribiendo cuatro puntos suspensivos como también hay quien vende póstumamente cuadros millonarios mientras en vida se dedicaba a cortarse la oreja. También hay rectores que escriben “vamos haver qué pasa con el 3+2”: hasta el mejor se equivoca.

No se trata de rasgarse las vestiduras hipócritamente. No todo el contenido de cualquier mensaje queda invalidado por contener una falta ortográfica. Más aún, bien utilizada puede ser una estrategia de promoción de marca. Del mismo modo, un buen maestro es capaz de romper a sabiendas una norma lingüística precisamente con una función pedagógica. Por ejemplo, para llamar la atención sobre lo ridículo de ciertas lagunas no solo ortográficas sino también gramaticales o léxicas. Es una buena oportunidad para enseñar deleitando.

Herramientas informáticas tan frecuentes como los correctores electrónicos, traductores automáticos o funciones del tipo 'autocompletar' han de utilizarse como lo que son: herramientas. Del mismo modo que, tras atropellar a un peatón, no parece que debamos echarle la culpa al GPS, tampoco deberíamos escudarnos en el consabido mantra “el word no me lo corrigió”, tan estimado por los analfabetos funcionales.


De ahí la importancia del maestro como modelo no solo en el conocimiento y aplicación de las reglas ortográficas sino como guía -en un mundo complejo y cambiante- en el uso de aquellas herramientas a las que se supone a nuestro servicio, no a la inversa. Es maestro en general el que tiene maestría, el que domina un determinado arte. Y por eso mismo es capaz de transmitirla. El que domina no se deja arrastrar por las realidades instrumentales como si estuvieran ahí fuera para subyugarle sino que, al contrario, las controla y las somete para que se pongan a su servicio. El maestro que domina razonablemente la ortografía será mucho más capaz de transmitir con naturalidad a sus alumnos dicho dominio y, de ese modo, capacitarlos para la tarea -nunca acabada pero siempre gratificante- de aumentar las capacidades expresivas y comunicativas. (2)

Fuentes:
  • Belmonte, M. (2015). El dominio razonable de la ortografía para el maestro. Retrieved 17 September 2019, from https://www.lavanguardia.com/vida/20150408/54429755062/dominio-razonable-ortografia-maestro.html+
  • PROFESORES CON FALTAS DE ORTOGRAFÍA ¿Y ahora que hacemos?. (2015). Retrieved 17 September 2019, from https://raulfeblesconde.blogspot.com/2015/10/profesores-con-faltas-de-ortografia-y.html



 
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