Bienvenidos

Artículos

VIDEOS

PELÍCULAS

ÚLTIMAS PUBLICACIONES

Evaluar por competencias es más que cambiar un número por una letra

febrero 12, 2020
Hace unas semanas se ha puesto en consulta pública el proyecto de Norma que regula la Evaluación de las Competencias de los Estudiantes de Educación Básica (RM N.º 033-2020-MINEDU); el cual, constituye un paso importante en el proceso de implementación del Currículo Nacional de Educación Básica (CNEB) que contempla la Evaluación formativa centrada en la evaluación de las competencias que todo estudiante debe desarrollar a lo largo de su paso por la escuela. Pero, ¿qué significa evaluar por competencias?, ¿qué entendemos por evaluación formativa?, ¿es correcto reducir la propuesta del Ministerio de Educación (MINEDU) a cambiar letras por números como lo afirman algunos opinólogos y medios de comunicación? En el presente artículo, trataremos de dilucidar estas interrogantes.

Evaluación por competencias

Si el mundo en que vivimos ha cambiado; también lo ha hecho el concepto de evaluación. Así pues, ha pasado de considerarse una práctica centrada en la enseñanza a ser entendida como una práctica centrada en el proceso para lograr aprendizajes en los estudiantes; es decir que, lo realmente importa es que los estudiantes aprendan: no conocimientos aislados, sino que desarrollen capacidades para enfrentarse a cualquier situación que se les presente, para seguir desarrollando competencias.

Pregunta reflexiva: ¿Qué es más importante? ¿que un estudiante sepa de memoria las fechas y nombres de los héroes de la independencia? o ¿que desarrolle las capacidades, que al combinarse, le permitan construir su propia interpretación histórica de los hechos ocurridos (competencia); asumiendo una posición crítica, que lo ayuden a comprender el presente y a construir su futuro?

Evaluación formativa

La evaluación formativa es aquella que diagnostica, retroalimenta y posibilita acciones para el progreso del aprendizaje de los estudiantes. En ese sentido, es necesario desterrar la idea equivocada de considerar la evaluación como la acción de aprobar o desaprobar, de calificar o descalificar, de premiar o castigar al estudiante.

Evaluar es un proceso sistemático y continuo; en el cual, el docente se encarga de recoger y valorar información relevante sobre el nivel de desarrollo de las competencias de los estudiantes, con el objetivo de que mejoren sus aprendizajes en función al estándar del ciclo formativo en que se encuentran. Asimismo, brinda retroalimentación oportuna para ayudarlos a avanzar hacia el nivel esperado y ajustar la enseñanza a las necesidades identificadas; cultivando así, una cultura de valoración, de indagación, de confianza y apoyo constructivo.

De la escala cuantitativa (vigesimal) a la escala cualitativa

El CNEB establece como escala cualitativa AD (logro destacado), A (logro esperado), B (en proceso) y C (en inicio) para valorar el nivel de logro alcanzado en el proceso de desarrollo de cada competencia. No obstante, no constitirán “calificaciones o notas” ni generaran promedios al finalizar un periodo o año lectivo. Esto, en el entendido de que los estudiantes no desarrollan al mismo nivel todas las capacidades que se corresponden a las competencias del currículo; así como, tampoco todos los estudiantes desarrollan dichas competencias al mismo ritmo. Por ello, las conclusiones descriptivas que acompañarán la evaluación, aportarán información valiosa no solo a los estudiantes, sino también a las familias, de los avances, dificultades y oportunidades de mejora que se requieren en el proceso de desarrollo de las competencias.

El objetivo del cambio de escala es contribuir a comprender la complejidad en el proceso de formación integral de los estudiantes y que el fin de la Educación Básica no es etiquetar quién sabe más o quién sabe menos, sino favorecer los aprendizajes que permitirán a nuestros niños y jóvenes desenvolverse en el mundo contemporáneo y, en el de mañana.

Pregunta reflexiva: Si la estudiante X tiene 14 de promedio en matemáticas y el estudiante Z tiene 13; ¿podría usted describir en qué nivel de desarrollo se encuentra cada uno de ellos y qué necesitan fortalecer o mejorar? Mientras medita su respuesta, pregúntese también ¿En la vida real aprendemos y aplicamos lo aprendido de forma segmentada o integrada?


En síntesis, la Educación en el Perú debe apuntar al desarrollo de estudiantes (ciudadanos) competentes; es decir, que comprendan la situación a la que se tengan que enfrentar y evalúen las posibilidades que tienen para resolverla. Esto significa que no solo requerirán de conocimientos; sino también de habilidades de orden superior, haciendo énfasis en el pensamiento crítico, y habilidades socioemocionales; para así poder tomar las mejores decisiones. Por lo tanto, resulta necesario desechar toda concepción de evaluación como acción punitiva, y de la escuela como solo un tránsito hacia la universidad.

Esta es la ardua tarea que ha emprendido el MINEDU, y que a pesar de las dificultades que existen y las que seguramente se presentarán, es importante apoyar; porque la Educación de los peruanos es responsabilidad de todos.

Fredd Tipismana
Especialista Pedagógico










El problema del uso excesivo de Internet y la motivación por el estudio en la Educación Superior

enero 18, 2020
La relación entre el uso excesivo de Internet, los dispositivos digitales, el rendimiento académico y los comportamientos académicos, como la motivación para aprender; ha sido motivo de preocupación en los últimos 20 años. Así tenemos que los países que invirtieron mucho en tecnologías de la información mostraron un crecimiento menor en el rendimiento académico que aquellos que no lo hicieron, según investigaciones de la OCDE en el 2015. No obstante, lo que se sabe acerca de cómo el uso de la tecnología digital impacta negativamente en el rendimiento académico es relativamente poco; ya sea que afecte directamente en las calificaciones o reduzca algunas habilidades generales relacionadas con el estudio. Además, tampoco se conoce los factores que contribuyen a impactos negativos como los problemas psicológicos que se pueden generar en el individuo.

Las preocupaciones sobre el impacto de la tecnología digital en el rendimiento académico han sido especialmente importantes cuando el uso de dicha tecnología también provoca patrones de comportamiento problemáticos, como la adición a Internet o el uso problemático de Internet (o sus siglas en inglés PIU). Así pues, se dice que el PIU ocurre cuando las personas evidencian problemas relacionados con el uso de la tecnología digital que implican una interrupción importante en su trabajo y en las relaciones sociales, y un efecto negativo cuando se separan del Internet. 

Las estimaciones de la prevalencia del PIU en la población general varían entre el 2 % y el 8%, y varían hasta el 20 % en las muestras más jóvenes; aunque, estas cifras son difíciles de interpretar con precisión, debido a las diferentes definiciones que se le da al "Uso problemático de Internet" o 'Adicción a Internet'.

El estudio realizado por la Universidad de Milán (Italia) y el Departamento de Psicología de la Universidad de Swansea (Reino Unido) señala que hay una relación negativa entre los niveles de PIU y las estrategias de aprendizaje; lo que significa que, a los estudiantes les resulta más difícil organizar su aprendizaje de manera productiva. Los niveles de PIU también se asocian positivamente con la ansiedad ante los exámenes. 

Esta relación es importante, ya que indica que el PIU puede tener un impacto negativo en las habilidades cognitivas necesarias para poder estudiar, tales como la motivación para aprender, en lugar del rendimiento en un área en particular. Así pues, el PIU afecta la capacidad en una variedad de tareas de funcionamiento ejecutivas, tales como el control de impulsos y la planificación; así como también la sensibilidad a la recompensa (estímulos positivos). Inclusive puede estar asociado con niveles más altos de depresión y ansiedad. 

Si bien el estudio realizado no examinó el impacto del Uso problemático de internet (PIU) en el promedio de calificaciones (GPA); sugiere que encontrar formas de limitar o hacer que los estudiantes se autolimiten en el uso de Internet y las redes sociales, tendría efectos beneficiosos en la motivación por el estudio y potencialmente en el rendimiento académico. 

Si bien gran parte de este uso está más allá del control que una institución académica pueda ejercer; fomentar el uso consciente de las redes sociales y reemplazarlo con otras actividades de disfrute, es una sugerencia potencialmente útil que podría hacerse a los estudiantes. En ese sentido, las instituciones de educación superior deben repensar su creciente empleo de tecnología digital como una supuesta ayuda a sus estudiantes; ya que puede tener un impacto contraproducente en su objetivo principal: el rendimiento académico de sus estudiantes y su desarrollo psicosocial.

Traducido y adaptado por Fredd Tipismana

Fuente:
Truzoli R, Viganò C, Galmozzi PG,Reed P. Problematic internet use and study motivation inhigher education.J Comput Assist Learn. 2019;1–7.https://doi.org/10.1111/jcal.12414

STONLY: crea guías interactivas fácilmente

enero 11, 2020
Stonly es una herramienta especialmente creada para enseñar tecnologías complejas de forma sencilla y con más que solo texto. Es pasar de la información estática, no organizada y difícil de digerir a guías interactivas, detalladas, paso a paso.

Al crear tu manual puedes indicar el nivel de complejidad de cada acción entre fácil, moderado y difícil. Añadir imágenes, enlaces y videos es muy sencillo, y si lo tuyo son los códigos de programación, también puedes compartirlos en esta aplicación. Además, puedes compartir tu guía en cualquier lugar a través de un enlace o código de insercción.

Si bien la aplicación por su defecto está en inglés, el contenido puede trabajarse en español sin ningún problema; ya que, cuenta con un entorno intuitivo. 

La versión gratuita te permite crear hasta 20 manuales. 









Pautas a seguir para animar a la lectura en Secundaria

diciembre 03, 2019
La costumbre señala que los profesores de lenguaje y literatura (Comunicación) tenemos que mandar en nuestra aula al menos tres libros de lectura al año. Esto debemos asumirlo como un compromiso profesional con dos objetivos: fomentar la lectura y estimular el acercamiento al patrimonio literario (clásico o actual).
También podemos olvidarnos de los libros y decidir que los alumnos ya leerán por sí mismos; en ese caso, deberíamos al menos garantizar los mencionados objetivos a través de otras actividades, si las hay. Debo decir que esta última opción me parece arriesgada, ya que estimular la lectura alejado de los libros es complicado y mucho más difícil resulta acercarse a la literatura sin leer obras literarias o fragmentos relevantes. Por tanto, me incluyo entre los que asumen como compromiso 'mandar' la lectura de libros en mi asignaturaAhora bien, si quiero formar lectores, he de pedir lectura, no resúmenes ni exámenes. Un lector no es un redactor de resúmenes, ni un descargador compulsivo de trabajos de internet, ni tampoco un memorizador de detalles para responder a un control de lectura. Leer en el aula es acompañar en la lectura, iniciar con los alumnos un libro, preguntarles por dónde van, qué les está pareciendo, si les aburre, si les emociona... La lectura para los lectores que empiezan es una aventura en la que a menudo necesitan el apoyo y la complicidad de alguien que haya recorrido esos pasos. El resultado final no debería ser nunca un castigo, es decir más trabajo, sino un premio, el reconocimiento al esfuerzo, la oportunidad de dar voz a las dudas y las impresiones. Lecturas que pueden ser muy diversas, tanto en el tema, el género o el nivel. Lecturas sencillas y divertidas, lecturas con trasfondo moral o ético, lecturas puramente literarias…
Afortunadamente, creo que los autores de literatura juvenil actual -en su mayor parte- se han dado cuenta de que lo que importa es ofrecer una buena historia y contarla bien y huyen de la moralina de otros tiempos. Cumplen su papel de crear hábitos lectores, algo fundamental en una cultura con predominio absoluto de lo audiovisual. Y ahí entramos los profesores, quienes, por comodidad o por seguir fielmente los dictados de los currículos oficiales, asumimos que las lecturas son un ejercicio más del libro que hay que ofrecer a bulto para todos los alumnos y con la misma exigencia final: un trabajillo o un dossier. El alumno se siente estafadopues piensa que la novela es solo la excusa para hacerle leer, escribir o pensar. Como el perro de Pavlov, a partir de aquí, asocia la lectura con la exigencia de tener que esforzarse al final, en un laberinto de disquisiciones y ejercicios sin mucho sentido, tareas que matan el posible goce que hayan podido obtener con una lectura relajada. Es posible que el alumnado renuncie al placer de leer por leer para no tener que someterse a esos trabajos estándar en los que hay poco espacio para la impresión personal (pocos se atreven a poner por escrito lo que de verdad sienten después de leer un libro: prefieren copiar opiniones generales y poco comprometidas para no dar la nota). Obligar, de manera general, a los consabidos resúmenes y trabajos sobre el libro, es cuestionar a priori el acto de lectura, bajo la amenaza de pillar y castigar a quien no cumpla. Los alumnos no lectores acaban copiando los trabajos con mayor o menor destreza, mientras los buenos lectores se resignan al suplicio de justificar su lectura con estrategias convencionales que usan a diario en todas las materias (el esquema, el resumen, etc.).
Vistos todos los inconvenientes, ¿cuál sería el camino ideal para enfocar la lectura en el aula?
Sigo pensando que la solución son los Planes Individualizados de Lectura, con un seguimiento personalizado de los niveles de lectura, de los intereses y del currículo lector de cada alumno. Mucho trabajo, claro. Habría que establecer unas plantillas en las que se plasmasen las lecturas de cada alumno y que esos documentos se gestionasen desde el Departamento de Lengua (incluso con la posibilidad de articular estrategias conjuntas en las comunidades bilingües), para que los alumnos fuesen realmente progresando a lo largo de toda la etapa educativa en sus competencias lectoras y literarias. No hablaríamos de que tal o cual novela es una lectura de un determinado grado, sino de novelas de mayor o menor madurez en una determinada escala de competencia lectora. Otra opción es seleccionar unas lecturas variadas para un grupo y dedicar tiempo en clase a leerlas y comentarlas, como en un club de lectura, con tertulias abiertas al final. Eso exige también que los docentes estén formados tanto en estrategias de fomento de la lectura como en la oferta de títulos para todos los niveles. Lo primero requiere que exista una formación inicial, hasta ahora casi inexistente, para que los profes superen esa idea de que solo un resumen o un control son los instrumentos más fiables de evaluación de la lectura. Para estar al día en la oferta de lecturas hace falta conocer los catálogos editoriales y estar presente en las redes docentes del gremio. Nada mejor que un profe que ya ha trabajado una lectura en el aula, y al que le ha funcionado, para recomendar estrategias de éxito. Menospreciar la literatura juvenil como si fuesen lecturas de segunda categoría es uno de los grandes errores del oficio, porque, para mí, es impensable fomentar la lectura de Literatura con mayúsculas si antes no hemos afianzado los hábitos lectores con novelas juveniles. Puede haber cinco o diez alumnos lo suficientemente maduros como para leer a escritores clásicos. El resto sufrirá lo indecible para avanzar línea a línea entre palabras que desconoce en un cincuenta o sesenta por ciento. Será como lanzarlos al océano sin que sepan nadar, pues el hábito lector es costoso de adquirir y solo se alcanza con la práctica y con el deleite en esa actividad. Así ¿a quién se le ocurriría organizar un cumpleaños de niños en un selecto restaurante de comida japonesa? ¿al mismo que los llevaría a ver la última película de cine francés en lugar de la última entrega de la saga Pixar? Y cuando acabasen de ver la película ¿tendrían que hacer un pequeño trabajo con el argumento, el análisis de los personajes y la opinión personal? Todo a su debido tiempo ¿no?
De modo que, cuando abordes la lectura en el aula, pienso que, por un lado han de ir los contenidos del área, con su teoría, su historia de la literatura (la justa y necesaria, a ser posible) y sus estrategias de comprensión y expresión, y por otro, el fomento de la lectura, ligado únicamente al placer de leer. Incluso, asumiendo la existencia de alumnos que, por carecer de hábitos, habrán de comenzar por algunos de los libros juveniles más vendidos. Cuando lleguen a un nivel superior, si hemos hecho bien la faena, podrán disfrutar de la literatura y quizá también de una película de autor.
Adaptado por Fredd Tipismana
Texto original de Toni Solano:

Libib: crea el catálogo de tu biblioteca personal de forma fácil y sencilla.

noviembre 25, 2019
Libib es un servicio que nos permite crear y compartir nuestro propio catálogo de libros (incluso puedes crear un registro de los videojuegos, películas y música que tenemos). Además, dispone de un potente sistema de búsqueda de títulos de todo tipo, además de poder introducir estos con tan sólo escanear un código de barras. Al mismo tiempo, en las nuevas entradas que llevemos a cabo en nuestra librería personal, podremos crear etiquetas o adjuntar notas en las que, por ejemplo, especificamos dónde tenemos guardado el libro en formato físico o digital, o si se lo prestamos a algún amigo.


Los desarrolladores ofrecen una modalidad estándar que es GRATIS y probablemente la que la mayoría de la gente necesita. Esta opción nos permite crear hasta 100 bibliotecas diferentes, cada una de ellas con hasta 5.000 elementos. Así también, cuenta con un aplicativo móvil con lo cual hace la tarea de crear y compartir mucho más fácil.

Por último, todas los catálogos tienen una "url personalizada" como se muestra en el siguiente ejemplo:


Sin duda es una buena alternativa para docentes, estudiantes o todo aquel que ame los libros. Te dejamos un video que puede absolverte muchas dudas.

Google Family Link: ayuda a tus hijos a hacer un uso adecuado del smartphone

noviembre 04, 2019
Aunque en esta página estamos a favor de la idea que los menores de 14 años no deben tener smartphones. Lo cierto es que, en la realidad, muchos niños tienen un celular o móvil propio. No obstante, y si este es el caso, es responsabilidad de los padres ejercer el control y monitoreo de lo que sus hijos hacen cuando se conectan a la red a través de estos dispositivos personales.

Google Family Link es una app que permite tener un control casi total de lo que los niños instalan en el celular, vigilar su horario de uso e incluso "mirar dónde están". Funciona para dispositivos Android o iPhone. Es gratuita y está pensada para niños y adolescentes menores de 13 años, con el objetivo de crear "hábitos digitales saludables", según Google.


¿Qué te ofrece esta aplicación?
  • Informes de actividad que te muestran cuánto tiempo pasan tus hijos con sus apps favoritas. 
  • Aprobar o bloquear las aplicaciones que sus hijos descarguen online, o agregar directamente las que ellos consideren adecuadas.
  • Vigilar el horario de uso: Tú decides el tiempo adecuado para tus hijos.
  • Bloquear de manera remota cada vez que sea necesario tomarse un descanso
  • Saber dónde se encuentran tus hijos dondequiera que estén, siempre y cuando lleven sus dispositivos con ellos
  • Recibir notificaciones si el niño busca ciertas palabras clave, como "pornografía".
  • Bloquear y desbloquear las páginas que pueden ver los niños de manera remota y en tiempo real.



Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-45587373

Aceptados (Ver Película - Español Latino) - Incluye Ficha de Análisis

octubre 23, 2019
Dirigida por Steve Pink, Accepted (Aceptado / Admitido) es una película de comedia del género “humor universitario” estrenada en 2006 que nos sumerge en las presiones y obstáculos que presentan un grupo de jóvenes para insertarse en el elitista y homogeneizador sistema educativo de Estados Unidos. 

La historia inicia con el rechazo sistemático que Bartleby Gaines (Justin Long) sufre en su intento por ingresar a la universidad. A este problema en apariencia aislado se le sumarán un grupo de sus amigos con los cuales planean una solución a la estigmatización social que ello les produce: ser admitido en una universidad que ellos mismos inventen. Cientos de estudiantes formaran esta universidad “ilegal” sin saberlo, y darán a los protagonistas las evidencias para su crítica social: la segregación social de las minorías y la constitución de las élites dominantes son avaladas por el Estado mediante títulos académicos. 

Una película que podría pasar como una más de las típicas comedias americanas, pero que gracias a un guion aceptable y un tema relevante para nuestros estudiantes; puede ser objeto de análisis y reflexión.




Descargar aquí FICHA DE ANÁLISIS de la película ACEPTADOS para trabajar con los estudiantes


Fuente: Fain Bulba, I. (2015). Accepted: cuestionando a la educación. Retrieved 23 October 2019, from http://www.laizquierdadiario.com/Accepted-cuestionando-a-la-educacion
 
Copyright © FORMANDOTEC. Publicado por BTemplates Diseñado por OddThemes