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El genio JACOB BARNETT asombra al mundo

octubre 29, 2014
TED
¿Qué haces cuando se le diagnostica a tu hijo de dos años autismo y se te asegura que nunca podrá llevar una vida normal? ¿Y qué haces cuando, años más tarde, los expertos te desvelan que ese mismo niño tiene un coeficiente intelectual (IQ) de 170, superando a Albert Einstein, que tenía 160? Ninguna madre ha tenido que pasar por algo así, salvo Kristine Barnett, la madre de Jacob (conocido por su familia como Jake), el considerado a sus 14 años como uno de los grandes genios del siglo XXI. Por eso, la abnegada madre ha decidido recoger su experiencia al lado de su retoño en un libro que se publica esta misma semana, The Spark: a Mother’s Story of Nurturing Genius (Random House). No sólo eso, sino que Warner Bros. ha adquirido los derechos de su historia con el objetivo de trasladarla a la gran pantalla.
“Mi nombre es Kristine Barnett, y mi hijo Jake es considerado un prodigio en matemáticas y ciencia”, arranca en la introducción del libro. “Empezó a estudiar matemáticas, astronomía y física a nivel de universidad a los ocho años, y fue aceptado por la universidad a los nueve. No mucho después empezó a trabajar con la teoría de la relatividad”. Por aquel entonces, el pequeño había comenzado a desarrollar una teoría que, si es capaz de desarrollar hasta sus últimas consecuencias, puede hacerle ganar el Premio Nobel, tal y como aseguran algunos de los astrofísicos más importantes del mundo.
Parece ser, por lo tanto, que Jacob lo tiene todo para triunfar en la vida. Sin embargo,cuando tenía tres años, los profesores consideraron que nunca aprendería a leer. No había pronunciado ninguna palabra hasta los dos años y sus padres comenzaron a pensar que quizá algo no marchaba bien. El diagnóstico inicial fue síndrome de Asperger y, a medida que pasaba el tiempo, la situación “fue de lo triste a lo desalentador”. Las mejores expectativas, por aquel entonces, era que fuese capaz de atarse los cordones a los dieciséis años. Jacob pasaba las horas mirando fijamente un rincón de su casa de Indianápolis y, poco a poco, los atemorizados padres veían cómo perdían a su hijo. Kristine decidió, en ese momento, apartar su hijo de todo tipo de educación especial y afrontar su crianza únicamente desde su intuición. Y lo consiguió.
Conscientes de que quizá no sería capaz de relacionarse de manera correcta, su madre decidió fomentar sus grandes aficiones, que eran las matemáticas y la astronomía, ya que pasaba horas y horas llenando folios (y ventanas) de ecuaciones y fórmulas que no tenían ningún sentido para sus padres. No se equivocaron. Poco después de que un diario local publicase la historia de Jacob, Kristine, profesora en una guardería, se vio superada por la reacción a la que dicho artículo dio lugar. Los orígenes de la familia eran humildes, quizá demasiado para ofrecer todo el apoyo que una persona con esas necesidades requeriría.
Kristine nunca había sospechado que su hijo pudiese levantar tanta expectación, por lo que decidió enviar a Princeton una cinta en la que Jake aparecía relatando su versión de la teoría de la relatividad. Recibió la respuesta favorable del eminente astrofísico Scott Tremaine que señaló que su teoría no sólo tenía todo el sentido del mundo, sino que además era de una originalidad sin parangón en las investigaciones contemporáneas.
Un genio desde los ocho años
Una de las peculiaridades de Barnett es que, a pesar de su autismo, su facilidad para explicar de manera sencilla lo más complejo resulta pasmosa. Por eso mismo, el pequeño ha decidido que de mayor quiere ser profesor, algo para lo que de todas formas no falta mucho. Todos sus compañeros dan por hecho que será uno de los grandes investigadores americanos del futuro reciente, ya que desde hace un par de años, ha publicado en algunas de las revistas científicas más importantes del mundo. 
Jacob, no obstante, ha aprendido a desarrollar sus capacidades sociales con el tiempo: juega junto a sus amigos al videojuego Halo, le gusta ver películas y ya se ha echado su primera novia (aunque no siga con ella). Además, ha impartido charlas en el TED (en el ciclo TedxTeen talk) en las que, a cada palabra, contradice las poco halagüeñas perspectivas que se habían realizado sobre él. Es más, muchos de sus compañeros se sorprenden al descubrir que padece autismo. Se espera que salga por primera vez de los Estados Unidos este verano, con el objetivo de publicitar el libro.
No es sencillo cuidar a Barnett. Cuando se encuentra embebido en sus ecuaciones, es frecuente que se le olvide comer y no sienta la necesidad de dormir, algo que puede ser muy peligroso en el largo plazo. Sufre graves problemas de sueño y en ocasiones ha manifestado que no puede dejar de ver números en su cabeza. Sin embargo, los profesores, ante las reservas de la madre a la hora de enviar a su hijo a la Universidad, señalaron que sería muy contraproducente para él no desarrollar su talento, mucho más que las obvias dificultades que iba a encontrar durante su vida universitaria.
Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad
Una de las paradojas que más atormentan a Kristine, tal y como explica en el libro, es que siente una responsabilidad muy diferente a la de otras madres que la obliga a desarrollar el talento de su hijo, pero que sigue gozando de los mismos recursos que cualquiera, aunque haya fundado una organización de caridad, Jacob’s Place, con el objetivo de ayudar a niños autistas y a sus familias. “Somos una familia normal, así que todo esto es muy raro”, declaraba la madre.
Aunque Barnett ha avanzado en el largo camino de superación de sus problemas, principalmente gracias al autocontrol del que hace gala, reconoce que a veces determinadas situaciones le confunden. Curiosamente, el libro de la madre ha sido aplaudido por Sylvia Nasar, la autora de Una mente maravillosa (DeBolsillo), que contaba la historia de John Forbes Nash, el célebre matemático estadounidense que recibió el Premio Nobel de Economía después de ser diagnosticado con esquizofrenia. Una historia muy semejante a la del pequeño Barnett.
En la introducción del libro, Kristine cuenta una de las primeras experiencias de su hijo en la universidad, algo que causaba estupor e incomprensión entre sus compañeros. El episodio resume bien cómo es tratar con una persona como Jacob, tan brillante como contradictoria. En aquella ocasión, un profesor se acercó a la orgullosa madre del pequeño, y le dijo: “Señora Barnett, llevo tiempo queriendo decirle lo mucho que disfruto teniendo a su hijo en mi clase. Está sacando lo mejor de todos los alumnos; no están acostumbrados a ser superados de esa forma. Para ser honesto, ¡ni siquiera sé si voy a ser capaz de seguir su ritmo!” ¿Cuál fue la respuesta de la madre? “Oh, Dios mío, acabas de resumir la historia de mi vida”.
Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013/04/29/el-nino--mas-inteligente-que-einstein-visto-por-su-madre-119422/

Paulo Freire: Nuevas Perspectivas Críticas en Educación

octubre 21, 2014
Paulo Freire (1921-1997) fue uno de los mayores y más significativos pedagogos del siglo XX. Con su principio del diálogo, enseñó un nuevo camino para la relación entre profesores y alumnos. Sus ideas influenciaron e influencian los procesos democráticos por todo el mundo. Fue el pedagogo de los oprimidos y en su trabajo transmitió la pedagogía de la esperanza. Influyó en las nuevas ideas liberadoras en América Latina y en la teología de la liberación, en las renovaciones pedagógicas europeas y africanas, y su figura es referente constante en la política liberadora y en la educación. Fue emigrante  y exilado por razones políticas por causa de las dictaduras. Por mucho tiempo, su domicilio fue el Consejo Mundial de las Iglesias en Ginebra, Suiza.

Escuchemos a Paulo Freire en el Congreso Internacional de "Nuevas Perspectivas Críticas en Educación" celebrado en Barcelona en julio del 1994. Organizado por CREA de la Universidad de Barcelona. 



Dime cómo evalúas y te diré cómo aprenden tus alumnos

octubre 13, 2014
De los niños de hoy en día, Carles Monereo envidia la alegría y las ganas con las que van al colegio. Para él era como ir a hacer el servicio militar, dice, un ambiente hostil en el que le daban de desayunar leche en polvo cada mañana. Ser un genio de las canicas amenizaba seguro aquellas jornadas: en su estuche había más esferas de vidrio de colores que lapiceros.

¿Tenemos claros los objetivos de las evaluaciones?
Evaluar cubre un amplio espectro de objetivos, desde acreditar unos conocimientos, competencias, capacidades; hasta dar un feedback al alumno y al profesor del proceso de aprendizaje en sí. Cuando evaluamos sabemos si la persona que está aprendiendo va por buen camino o no. También sirve para dar cuentas a la sociedad sobre cómo se educa a los ciudadanos.

¿Cómo evaluamos a nuestros alumnos?
Es complicado definirlo porque nuestro sistema es muy diverso. Hay centros que están muy en línea con la educación por competencias y por lo tanto evalúan de acuerdo a este sistema, pero hay otros que continúan perpetuando un método más sumativo, que evalúan conocimiento estático, conceptos declarativos. Este último responde más a una evaluación cuya finalidad es únicamente acreditar conocimientos.

¿Cuál de las dos es el mayoritario?
Aún impera la evaluación sumativa, que yo entiendo que es la que tiene menor interés educativo, aunque en ocasiones y en determinados contextos pueda resultar útil.

¿Pero si no educamos como antes, por qué se evalúa como antes?
En los métodos de evaluación también se detecta una evolución. Pero ahora mismo te puedes encontrar que dentro de un mismo centro, incluso de un mismo departamento, los profesores evalúen de forma distinta. Creo que el problema es que la evaluación siempre se ha considerado al margen del aprendizaje, no como parte de él.

¿Evaluar también es una forma de enseñar, entonces?
Claro, es un proceso conjunto. Si no sabes qué vas a evaluar ni cómo lo vas a hacer, ¿cómo decides qué es lo que vas a enseñar y cómo vas a hacerlo? Desde el punto de vista de la educación por competencias, por ejemplo, la diferencia entre una actividad que sirve para evaluar y una que sirve para enseñar tiene pocas diferencias; únicamente los recursos y ayudas que les des a los alumnos para solventar la situación que les plantees.

¿Una misma actividad puede servir entonces para enseñar y evaluar a la vez?
Sí, un mismo ejercicio puede servir para ambas cosas. Lo que se propone cada vez más es que las actividades de evaluación también sirvan para el aprendizaje.

¿La evaluación sumativa no contribuye al aprendizaje del alumno?
Contribuye a cierto tipo de aprendizaje de tipo memorístico. Adquieres conocimientos muy útiles para ganar en programas de televisión o en juegos de mesa de culturilla general, pero se trata de un aprendizaje poco funcional.

Denos un ejemplo de evaluación innovadora.
A mí me gustan mucho las evaluaciones auténticas, las que plantean al alumno una situación real, como la que puede encontrarse en su día a día, como ciudadano en primaria o como profesional en la educación superior. De esta forma se activan los conocimientos, las aptitudes, el vocabulario, la comunicación, etc.

¿Cómo son las evaluaciones que planteas a tus alumnos?
Mis alumnos serán futuros psicólogos escolares y para evaluarles les propongo una situación verídica: deben ayudar a un profesor real a crear una unidad didáctica atractiva sobre un tema determinado para un grupo de alumnos con unos perfiles determinados. Pero no se trata de una simulación, se trata de casos reales. El profesor al que ayudan además participa en algunas clases y pone algunos puntos de la nota final de mis alumnos. Este tipo de evaluaciones es lo que llamamos una evaluación auténtica.

¿Y este tipo de evaluación motiva o asusta a los alumnos?
Generalmente les asusta al principio, principalmente a los que suelen sacar buenas notas porque les rompe los esquemas de estudio que les funcionan bien. Pero tengo la certeza de que al final del curso el 80% de los alumnos están satisfechos con la evaluación, ya que les pido que, de forma anónima, respondan a un cuestionario para valorar las dinámicas de la clase.

¿Y queda satisfecho con las respuestas de sus alumnos?
Más que quedar satisfecho sirve para poner el termómetro a la clase. A veces los profesores no nos damos cuenta de lo que pasa en el aula. Con este cuestionario acabo averiguando por ejemplo, qué temas explicados en clase no han quedado claros, o qué problemas han tenido los grupos de trabajo cooperativos en los que se integran los alumnos para trabajar en clase.

¿Qué definirías como pautas claves para desarrollar una evaluación auténtica?
Este tipo de evaluaciones deben poner al alumno frente a situaciones lo más realistas posibles para que desarrollen y activen todos sus conocimientos y aptitudes. Hay que tener en cuenta y permitir el uso de todas las herramientas que los alumnos tendrían en la vida real. Mis alumnos pueden usar los apuntes, internet, llamar por teléfono, consultar con otros profesionales, etc.

¿Y en primaria y secundaria?
Lo mismo. Se trata de que los alumnos utilicen los recursos que han aprendido en clase enfrentándose a problemas reales que se encuentran en el día a día, como ir a comprar por ejemplo o entender un prospecto de un medicamento. En situaciones reales los niños y niñas tienen la oportunidad de desplegar conocimiento de matemáticas, lengua, ciencias naturales, pero también de activar actitudes, emociones, procedimientos, etc.

¿Los profesores saben transmitir la importancia de las evaluaciones?
Los alumnos aprenden en función de cómo les evalúas y por consiguiente es fundamental trasmitir muy claramente y desde el primer día qué esperas de ellos. Si planteas a tus alumnos evaluaciones reales, resulta más fácil que los alumnos entiendan cuál es el sentido de lo que vas a enseñar. Pero si propones conceptos abstractos para formular unos cálculos o analizar unas frases que a lo mejor un día les sirven para algo, difícilmente el alumno se motivará.

¿Qué es lo más importante para transformar las evaluaciones?
Debemos tener claro qué es lo que queremos evaluar. Esas listas interminables de competencias abstractas que abundan ahora en las programaciones no ayudan demasiado. Es mejor que cada profesor determine, en primer lugar, qué situaciones auténticas deberán ser capaces de resolver sus alumnos al final de curso y luego diseñe las unidades y planifique las clases de acuerdo a esas situaciones de evaluación.

Fuente: http://educacionyculturaaz.com/educacion/dime-como-evaluas-y-te-dire-como-aprenden-tus-alumnos/

Ciudadanos hiperconectados (Ver Ponencia - Español Peruano)

octubre 08, 2014
El pasado 12 de agosto se llevó a cabo el segundo diálogo de MayéuTic@: Personas y experiencias que transforman la educación, en el Espacio Fundación Telefónica.
En esa oportunidad el psicólogo Roberto Lerner habló sobre los ciudadanos hiperconectados. ¿De qué hablamos cuando hablamos de ciudadanía digital?
 
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