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Cinco formas de apoyar a estudiantes con dislexia en el aula

mayo 24, 2018
Para muchos de nosotros, leer es tan automático como respirar. Pero para los millones de estudiantes con dislexia, la lectura es una tarea difícil que plantea constantes desafíos académicos y emocionales. Para simular la experiencia de leer con dislexia, intente utilizar esta clave para descifrar la siguiente declaración codificada.

a=/z/  b=/y/  c=/x/  d=/w/  e=/v/  f=/u/  g=/t/  h=/s/  i=/r/  j=/q/  k=/p/  l=/o/  m=/n/  n=/m/  o=/l/  p=/k/  q=/j/  r=/i/  s=/h/  t=/g/  u=/f/  v=/e/  w=/d/  x=/c/  y=/b/  z=/a/

ovvi ml vh gzm hvmxool, ¿eiwzw?

Aunque la toma de conciencia sobre la dislexia crece constantemente debido a campañas de movimientos populares como Decoding Dislexia y organizaciones como la Asociación Internacional de Dislexia (IDA) y el Centro Nacional de Discapacidades del Aprendizaje (NCLD), muchos educadores todavía no están familiarizados con la dislexia y cómo abordarla en el aula.

La dislexia es común y afecta del 5 al 17 por ciento de los estudiantes. Es hereditaria, a menudo transmitida por un padre o abuelo que ha tenido problemas con ella. Se produce en un espectro, por lo que algunos estudiantes pueden sobrellevar cuando es leve, mientras que otros resultan profundamente afectados.

La dislexia puede ocurrir de forma conjunta con otras dificultades de aprendizaje como disgrafía, trastorno por déficit de atención (hiperactividad), dispraxia o discalculia.

La dislexia no está ligada a la inteligencia; así pues, un hallazgo respaldado por investigaciones de la Universidad de Yale y demostrado por la larga lista de innovadores exitosos con dislexia, incluidos Richard Branson, Steven Spielberg, Steve Jobs y Albert Einstein; demuestran que la mente disléxica puede ser altamente inteligente.

Los estudiantes con dislexia pueden mejorar con programas de alfabetización estructurada e impartida por maestros capacitados en instrucción de lectura para aumentar la precisión, la fluidez de la lectura y la comprensión de textos.

Además de una intervención de calidad, los estudiantes con dislexia se benefician de adaptaciones en el aula que toman en cuenta sus desafíos únicos de procesamiento, les permiten demostrar su comprensión del contenido y acceder al plan de estudios con más facilidad.

Cinco formas de apoyar a estudiantes con dislexia en el aula:

1. Proporcionar acceso a audiolibros: los estudiantes con dislexia a menudo tienen una capacidad intelectual que está muy por encima de su nivel de lectura académica. Fortalezca el pensamiento crítico, las habilidades de vocabulario y los conocimientos básicos al permitir que los alumnos escuchen audiolibros durante el tiempo de lectura en el aula. 

2. Permita que los estudiantes usen aplicaciones para tomar apuntes: los estudiantes con dislexia pueden tener dificultades para realizar tareas cotidianas, como tomar notas, transcribir conferencias y escribir instrucciones habladas. Permita que los alumnos omitan la ardua tarea de transcribir notas de la pizarra mediante el uso de aplicaciones de tecnología asistencial, como Evernote, para tomar fotografías de las notas de clase para revisar y estudiar más adelante.

3. Permita a los estudiantes que graben las instrucciones y lecturas para la reproducción: la raíz de la dislexia es un problema de procesamiento del lenguaje, por lo que los estudiantes con dislexia a veces tienen dificultades con las instrucciones verbales de varios pasos. Permita que los alumnos graben instrucciones importantes y lecturas para la reproducción con notas de voz.

4. Ofrecer problemas de tarea reducidos: los estudiantes con dislexia necesitan la práctica que viene con la tarea; pero debido a sus dificultades de procesamiento, la tarea puede llevar de tres a cinco veces más tiempo para estos estudiantes que para sus compañeros. Permita que los estudiantes con dislexia hagan cualquier otro problema o solo la mitad de ellos para mantener el enfoque de la tarea en demostrar y practicar el conocimiento del contenido en lugar de hacerlo un ejercicio de resistencia.

5. Fomente el uso de texto a voz: en grados posteriores, los estudiantes con dislexia necesitarán acceder a un texto que está por encima de su capacidad académica para completar las tareas de la clase, y el texto a voz puede ser un verdadero cambio de juego. Los estudiantes pueden buscar sitios web habilitados o descargar alguna extensión de Google Chrome para leer y escribir, así podrá traducir todo el texto web en palabras habladas.

Lidiar con la dislexia es difícil en el actual sistema educativo de texto pesado. Estas recomendaciones son solo la punta del iceberg para hacer que los estudiantes se sientan apoyados y aceptados en el aula.

Traducido por: Fredd Tipismana

Adaptación de https://www.edutopia.org/article/accommodating-students-dyslexia?utm_medium=socialflow&utm_source=twitter

La verdad sobre los millennials (Español Subtitulado)

mayo 07, 2018
Simon Sinek decodificando el gran misterio sociológico de la década.
Se trata de un monólogo de Simon Sinek, escritor, coach británico de 43 años, experto en liderazgo, en el programa de televisión estadounidense Inside Quest. En el cual, Sinek analiza por qué los millennials (aquellos nacidos de 1984 en adelante) no son felices y fracasan en el entorno laboral. En su opinión son cuatro las causas: cómo los educaron sus padres, la adicción que desarrollan a la tecnología, la falta de paciencia y el ambiente competitivo del mundo laboral.
Una interesante reflexión sobre sus comportamientos y la forma en la que se interrelacionan en un mundo hiperconectado.


Microescuelas: el futuro de los espacios de aprendizaje

mayo 05, 2018
Para la mayoría de nosotros, una escuela, universidad o cualquier institución educativa se supone es un lugar grande y repleto de gente. El modelo fabril de educación basado en el sistema de la era industrial que rige el paradigma actual nos llevó, desde hace muchos años, a pensar en la infraestructura para el aprendizaje en términos de economía de escala y la estandarización para asegurar cierto nivel de calidad.
Esto dio lugar a edificios educativos faraónicos, aulas donde caben cientos de personas, escuelas de miles de alumnos, hasta incluso ‘ciudades universitarias’. Este tipo de espacios son muy costosos de construir y mantener, y sobre todo demandan mucho tiempo hasta que pueden estar operativos. A la vez, generan que el aprendizaje sea impersonal y difícil que pueda responder a las necesidades individuales de cada alumno.
Sin embargo, el futuro depara una vuelta a las bases, a espacios pequeños y de poca gente, como lo fue en gran parte de la historia de la enseñanza, pero con la posibilidad de contar con que la educación llegue a todos. Esto se debe en gran medida al mayor acceso a la información y al avance de la tecnología.
Esto permite ir hacia un modelo de microescuelas que, salvando las evidentes diferencias, tienen algunas de las virtudes que ha sabido explotar la conocida cadena de cafeterías estadounidense Starbucks, logrando un crecimiento a escala global y contar con presencia en cada esquina. Virtudes como reducir los costos y tiempos de apertura y mantenimiento de espacios, la posibilidad de probar, medir y corregir innovaciones sobre la marcha, sistemas de gestión y servicios administrativos y operativos centralizados, captura de todo tipo de datos para toma de decisiones, y ambientes amigables y confortables para las personas.
Sumado a esto, las microescuelas permiten generar un aprendizaje más especializado y con verdadero seguimiento por alumno, una vinculación más estrecha con la comunidad y la sociedad a partir del uso y tercerización de los espacios ya existentes, y la posibilidad de invertir en uno de los pilares de la educación: los maestros, los tutores.
Si bien las microescuelas son parte del futuro de la educación, hoy ya existen ejemplos de organizaciones que están poniendo a prueba este modelo. Dos de ellas, ambas originarias de Estados Unidos, valen la pena mencionar:
1. AltSchool: una organización fundada por un emprendedor con dos compañías tecnológicas vendidas a Google en su historial que se propuso actualizar al siglo veintiuno la educación primaria y secundaria, justamente a través de tecnología. Creó así una red colaborativa de microescuelas, de entre 80 y 150 alumnos, con una sede central de administración, operaciones y en particular de desarrollo de software que mejoren la gestión y el aprendizaje. El foco de AltSchool es poder adaptarse a las necesidades de cada alumno, razón por la cuál los mismos son separados en clases sin importar su edad sino su habilidad, con bajas tasas profesor/alumno, maestros correctamente preparados y equipados con las mejores herramientas, y el trabajo con aliados de las comunidades que rodean las escuelas.
2. Minerva: este proyecto creado en 2012 tiene por objetivo reinventar la educación superior. En Minerva buscan ofrecer una educación de alta calidad al estilo ‘Harvard‘ por menos del 40% de sus costos. Esto lo logran a partir de una tecnología de aprendizaje en línea desarrollada por ellos mismos, combinada con clases presenciales que se realizan en las residencias que poseen en las distintas ciudades donde se desarrolla el programa de 4 años y otras infraestructuras ya existentes en estos lugares. De esta forma, se concentran en la experiencia de aprendizaje y enseñanza, que es global e inmersiva, y no en mantener enormes ‘campus’, estadios y demás que inflan los costos de la educación. Cada grupo de alumnos está compuesto por 19 o menos por profesor y se busca que el 70-80% sean extranjeros.
Si bien estos proyectos, y muchos otros, están en sus fases iniciales, de a poco marcan el camino. Muchos de los problemas de la educación actual tienen su fundamento en la obsolescencia del sistema, y si bien las micro-escuelas no son la solución final a estos, presentan una oportunidad rápida y a menor costo para aprender sobre el futuro de la educación.
Se viene un futuro entonces donde encontrar una escuela sea tan fácil como encontrar un Starbucks: una en cada cuadra. Espacios que volverán a hacer que aprender para los niños no sea solamente una responsabilidad sino una experiencia increible, y que los padres puedan realmente involucrarse sin ser ‘uno más’, con la posibilidad que la educación de sus hijos se vaya adaptando en función a como sus vidas familiares evolucionan en un mundo de constantes movimientos.
Fuente: http://redinnova.com/2015/08/04/micro-escuelas-el-futuro-de-los-espacios-de-aprendizaje-por-ignacio-puig-moreno/
 
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